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viernes, 11 de diciembre de 2020

Hoplitas tespios: Los soldados "extranjeros" que dieron su vida por Esparta

 Estos militares pertenecientes a la región griega de Beocia tuvieron una destacada presentación durante la épica Batalla de las Termópilas.

Una de las más grandes injusticias de la Historiografía clásica suele ser el ninguneo que habitualmente se hace del ejército tespio, quienes se sacrificaron por entero para luchar codo a codo junto a los espartanos durante esa verdadera epopeya que fue la Batalla de las Termópilas. Durante el choque más emblemático de las Guerras Médicas, cerca de 700 soldados provenientes de la polis beocia de Tespias (o Tespis) se unieron a las milicias espartanas para juntos frenar el potente avance de los persas, liderados por el rey Jerjes I.

Durante la impresionante y épica Batalla de las Termópilas, los 700 soldados tespios formaron un bastión insuperable junto a los 300 espartanos, y dieron su vida por la causa, jurando lealtad eterna al príncipe y general Leonidas. Tespias y Platea habían sido las dos únicas ciudades de la región de Beocia que se negaron a entregar todos sus víveres y suministros a los persas, la que había sido la condición impuesta por Jerjes "El Grande" para evitar una futura invasión si es que lograban superar el imponente escoyo lancedemonio. 

Lo memorable del caso es que a diferencia de Esparta, que había seleccionado a sus 300 mejores hombres para ese enfrentamiento pero encomendando a cuantiosas tropas cuidando su ciudad, Tespias llevó al campo de batalla a la totalidad de sus hoplitas, dejando en su polis solamente a niños, mujeres y ancianos. Es decir, se la jugó por el todo o nada, y les tocó perder. Durante el duelo de Las Termópilas, los 700 militares tespios fueron asesinados, y posteriormente los mismos espartanos también terminarían siendo derrotados tras provocar numerosas bajas en el ejército persa, el cual los superaba ampliamente en número (incluso se dice que en una proporción de mil contra uno).

Todo el mundo recuerda la resistencia heroica del ejército espartano, que con apenas 300 hombres logró abatir a cientos de miles de persas, pero nadie se da un tiempo para rememorar la lealtad absoluta del pueblo tespio, el cual después del choque de Las Termópilas fue borrado del mapa por los persas, los cuales prosiguieron en su avance feroz,  devastando Beocia y el Ática, hasta llegar incluso hasta Atenas mismo. Pasaron miles de años (este combate fue en el 480 a.C.) cuando recién en 1997 el gobierno griego reconoció el profundo heroísmo de los hoplitas de Tespia, inaugurando un monumento en su honor, justamente hacia quienes prometieron fidelidad ante toda prueba junto a Leonidas, quien hasta el día de hoy es considerado como uno de los principales estrategas militares de todos los tiempos. 

sábado, 7 de noviembre de 2020

Ejército espartano: Las milicias más poderosas del mundo antiguo

 Esparta no poseía murallas como las otras polis: no necesitaba muros, porque de su lado tenía las tropas más disciplinadas de la Historia.


Dentro de la Grecia clásica existieron una serie de célebres ciudad-Estado, como Atenas, Tebas o Corinto. Sin embargo existió una que era totalmente distinta a las demás: Esparta. La capital de la provincia de Laconia era una polis anómala, pues no tenía murallas para contener a los invasores, ni tampoco poseía una Acrópolis. No se sabe con exactitud por qué no tenía su propia Acrópolis, pero sí hay certezas del motivo por el cuál carecía de muros protectores: porque no los necesitaba.

Tal vez nunca hubo ni existirá una sociedad más militarizada que la espartana. A los varones se les criaba desde niños para que fuesen los mejores soldados del mundo. Acá la obsesión por la perfección física era algo a tal punto que en su sociedad era normal la eugenesia masiva, es decir cuando un bebé nacía era examinado por los ancianos, y si era defectuoso se le ejecutaba. Después, cuando era niño se le evaluaba su contextura física. Si el menor no cumplía los estándares mínimos del cuerpo que se le exigía a un espartano, era abandonado a su suerte en la zona del Taigeto, lugar lleno de barrancos y fieras salvajes. 

Para el pueblo espartano, la vida cotidiana se traducía en la preparación para ser un buen militar. En esa polis, el culto al físico era absoluto y extremo, motivo por el cual pasaban buena parte del día en un sitio de ejercitación conocido como "gimnasio". Desde los siete años hasta los veinte entrenaban en el agéle o cuartel, donde se adiestraban en el arte de hacer la guerra, pero además aprendían a leer, escribir y entonar cantos de batalla (para intimidar a sus oponentes). Además, se les inculcaba la práctica de la lucha libre y del Atletismo, para hacerlos más corpulentos que cualquier otro rival en potenciales conflictos bélicos. 

Todos los hoplitas griegos usaban más o menos el mismo traje militar: casco (que cubría la cabeza y el rostro), armadura, escudo, lanza y espada. El escudo era circular y medía más de un metro de diámetro, al cual se le conocía como hoplon o aspis. Cada soldado llevaba en este implemento de defensa las representaciones de sus símbolos familiares, sin embargo en el caso de los espartanos era diferente: ellos eran mucho más identificados con una causa común, así que en su aspis usaban como insignia la letra lambda, en honor a su tierra de origen que era Laconia o Lacedemonia (región cuya capital era Esparta).

El soldado espartano se preparaba para la guerra toda su vida. Ellos iban todos uniformados, con capa roja, y penacho del mismo color, en alusión a la sangre de sus rivales. Sin dudas, donde más se pudo constatar este apogeo de las milicias espartanas en la disciplina del combate fue durante las Guerras Médicas contra los persas, donde las tropas de hoplitas tuvieron una actuación memorable en la épica Batalla de Las Termópilas (año 480 a.C.). En aquella oportunidad, 300 espartanos detuvieron en el desfiladero del mismo nombre el avance de 250 mil persas (aunque los relatos de Heródoto hablan incluso casi dos millones de soldados medos).

Durante la Batalla de las Termópilas, el ejército de Esparta enfrentó a los persas en un paso muy angosto, donde el espacio entre las montañas es de poco más de 20 metros, y por ende no se podía hacer notar la diferencia numérica entre un batallón y otro. En aquel sitio, los aguerridos militares pusieron una muralla impenetrable de lanzas y escudos, la cual acabó con la vida de más de 40 mil oponentes en pocos días. Finalmente, igual ganaron los invasores, pues lograron rodear a los griegos, y cubrirlos con una brutal lluvia de flechas. En el lugar falleció el rey Leonidas, quien es considerado hasta hoy en día como el icono de la fortaleza y disciplina del glorioso Ejército Espartano.

viernes, 6 de noviembre de 2020

Hoplitas: La base del poderío militar en la antigua Grecia

 Los griegos fueron muy conocidos por sus grandes pensadores y filósofos, pero también se destacaron por ser excelentes guerreros.

Si bien siempre se suele asociar a la antigua Grecia con su inigualable mitología, con sus grandes pensadores y filósofos, y con el nacimiento de la estructura política tal como se le entiende en la actualidad, también fueron mucho más allá: sustentaban su supremacía mundial en un ejército muy profesional, el cual era lejos el más especializado de aquel entonces.

Hoplitas en combate.

El poderío militar griego recaía sobre los poderosos hombros de los hoplitas, que eran soldados de infantería pesada entrenados especialmente para ser los guerreros más fieros del mundo. Si bien los hoplitas más conocidos eran los temerarios espartanos -hombres adiestrados desde niños para ser brutales asesinos- en todas las grandes polis (o ciudad-estado) existían hordas de hoplitas.

Generalmente la indumentaria militar de estos soldados de infantería no variaba mucho de una polis a otra, salvo en el caso particular de Esparta, que tenía algunas características que los diferenciaban del resto. Todos los hoplitas usaban un casco, siendo el más característico el yelmo corintio, que cubría completamente la cabeza y el cuello dejando solamente pequeñas aberturas para los ojos y parte de la boca. Este casco tenía un frondoso penacho que adornaba al soldado y además para darle un aspecto más intimidante. El resto de las protecciones eran similares: una coraza de bronce llamada linotórax, las grebas (que eran armaduras metálicas para las piernas), un enorme escudo redondo, además de una larga lanza, y una afilada y firme espada. El sello distintivo de los espartanos era su vistosa capa roja vinosa color sangre: no por nada, ellos se atribuían a sí mismos ser los descendientes directos del mítico Hércules.
Hoplitas con escudos familiares.

Durante la edad de oro de Grecia hubo dos grandes conflictos bélicos que marcaron a fuego a los hoplitas: las Guerras Médicas (490 AC - 478 AC) y la Guerra del Peloponeso (431 AC - 404 AC). En las Guerras Médicas se vio a las polis unidas para hacer frente al poderoso Imperio Persa, destacándose la batalla de Maratón (en la Primera Guerra Médica) y la batalla de las Termópilas (en la Segunda Guerra Médica). Si bien se ha dicho que para ese entonces los espartanos ya lucían su característica letra lambda de color rojo en el escudo, el cual era el símbolo de la región de Laconia, otros investigadores han negado esto diciendo que para ese épico enfrentamiento muchos de los soldados laconios llevaban escudos con símbolos distintivos de sus respectivas familias (y no uno con alguna clase de estandarte uniforme).

Lo que sí está claro es que para la Guerra del Peloponeso (en la cual Esparta venció a Atenas, pero ambas resultaron bastante damnificadas), ahí los ejércitos de hoplitas ya se diferenciaban claramente el uno del otro: los espartanos tenían la letra lambda en el escudo, mientras que los atenienses lucían el tradicional búho de la diosa Atenea.

Galería de imágenes: Hoplitas griegos







martes, 28 de enero de 2020

Hoplitas: La base del poderío militar en la antigua Grecia

Los griegos fueron muy conocidos por sus grandes pensadores y filósofos, pero también se destacaron por ser excelentes guerreros.

Si bien siempre se suele asociar a la antigua Grecia con su inigualable mitología, con sus grandes pensadores y filósofos, y con el nacimiento de la estructura política tal como se le entiende en la actualidad, también fueron mucho más allá: sustentaban su supremacía mundial en un ejército muy profesional, el cual era lejos el más especializado de aquel entonces.
Hoplitas en las Guerras Médicas.

El poderío militar griego recaía sobre los poderosos hombros de los hoplitas, que eran soldados de infantería pesada entrenados especialmente para ser los guerreros más fieros del mundo. Si bien los hoplitas más conocidos eran los temerarios espartanos -hombres adiestrados desde niños para ser brutales asesinos- en todas las grandes polis (o ciudad-estado) existían hordas de hoplitas.

Generalmente la indumentaria militar de estos soldados de infantería no variaba mucho de una polis a otra, salvo en el caso particular de Esparta, que tenía algunas características que los diferenciaban del resto. Todos los hoplitas usaban un casco, siendo el más característico el yelmo corintio, que cubría completamente la cabeza y el cuello dejando solamente pequeñas aberturas para los ojos y parte de la boca. Este casco tenía un frondoso penacho que adornaba al soldado y además para darle un aspecto más intimidante. El resto de las protecciones eran similares: una coraza de bronce llamada linotórax, las grebas (que eran armaduras metálicas para las piernas), un enorme escudo redondo, además de una larga lanza, y una afilada y firme espada. El sello distintivo de los espartanos era su vistosa capa roja vinosa color sangre: no por nada, ellos se atribuían a sí mismos ser los descendientes directos del mítico Hércules.
Hoplitas con escudos familiares.

Durante la edad de oro de Grecia hubo dos grandes conflictos bélicos que marcaron a fuego a los hoplitas: las Guerras Médicas (490 AC - 478 AC) y la Guerra del Peloponeso (431 AC - 404 AC). En las Guerras Médicas se vio a las polis unidas para hacer frente al poderoso Imperio Persa, destacándose la batalla de Maratón (en la Primera Guerra Médica) y la batalla de las Termópilas (en la Segunda Guerra Médica). Si bien se ha dicho que para ese entonces los espartanos ya lucían su característica letra lambda de color rojo en el escudo, el cual era el símbolo de la región de Laconia, otros investigadores han negado esto diciendo que para ese épico enfrentamiento muchos de los soldados laconios llevaban escudos con símbolos distintivos de sus respectivas familias (y no uno con alguna clase de estandarte uniforme).

Lo que sí está claro es que para la Guerra del Peloponeso (en la cual Esparta venció a Atenas, pero ambas resultaron bastante damnificadas), ahí los ejércitos de hoplitas ya se diferenciaban claramente el uno del otro: los espartanos tenían la letra lambda en el escudo, mientras que los atenienses lucían el tradicional búho de la diosa Atenea.

Galería de imágenes: Hoplitas griegos