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viernes, 31 de enero de 2020

Achillobator: "El dinosaurio de Aquiles"

Este extinto reptil leva su novedoso nombre debido al gran tendón que tenía en la terminación de su pie que le permitía usar su letal garra con forma de hoz.



Un cazador corredor.
El Achillobator giganticus ("héroe Aquiles gigante") es considerado uno de los parientes más bestiales que tuvo el mítico velociraptor. Esta especie es la única hasta ahora conocida del género Achillobator, teniendo entre sus características ser un terópodo dromeosáurido: es decir fue un dinosaurio bípedo hecho para correr y cazar.

Diversas investigaciones han podido comprobar que el Achillobator existió hace unos 93 a 80 millones de años en Asia, durante el período Cretácico. Medía unos 6 metros de largo y 2 metros de altura, por lo cual es considerado el segundo raptor más grande que ha existido, después del violento Utahraptor.

El nombre del Achillobator es un claro guiño a Aquiles, mítico guerrero griego protagonista de "La Ilíada", del cuál se decía que su único punto débil era el talón. Efectivamente, en el talón de este dinosaurio no estaba su punto débil, sino que un tendón (similar al tendón de Aquiles) que le permitía maniobrar y sostener una de sus principales armas: una filosa garra curvada en forma de hoz, con la que era capaz de desgarrar a cualquiera de sus oponentes.

sábado, 25 de enero de 2020

Utahraptor: El pariente más feroz del Velocirator

Este dinosaurio, que vivió a comienzos del Cretácico, se caracterizaba por su enorme velocidad y rapidez de movimientos, lo cual lo hacían ser uno de los animales más temidos de la prehistoria

Gracias a la saga de Jurassic Park, el Velociraptor pasó a ser uno de los dinosaurios más conocidos por la gente. Sin embargo, durante esa lejana época existió otro animal que en verdad se le parecía mucho, pero con la salvedad de ser por lo menos el doble de grande y feroz: el Utahraptor, o “ladrón de Utah”.
Hasta ahora se han encontrado muy pocas osamentas de este eximio cazador, las cuales fueron halladas en Utah (EEUU), de ahí su nombre. Sin embargo, la ciencia ha logrado dilucidar algunos de los temibles secretos que acompañaron a uno de los dinosaurios más salvajes que pisaron el planeta. Dentro de lo que se sabe, el Utahraptor fue el más corpulento y voraz de los dromeosáuridos, que era una familia de terópodos cazadores cuya mayor especialidad era correr como una gacela detrás de su víctima para abalanzarse sobre ella y matarla al instante. Sólo por hacer una comparación, el Velociraptor medía casi dos metros de largo, mientras que el Utahraptor llegaba a los cuatro de alto y más de ocho de largo.
Utahraptor, un gran cazador
Sin dudas que debe de haber sido impresionante ver a una bestia de esas dimensiones alcanzar grandes velocidades y tirarse con todo para degollar a otros dinosaurios. Era tal el nivel destructivo del Utahraptor -debido primero a sus características particulares pero también al hecho de que cazaba en grupos- que los expertos sugieren la posibilidad de que más de alguna especie quedó en jaque sólo por la brutal acción de este predador que azoló el mundo hace unos 125 millones de años, a comienzos del Cretácico.
Algunas de las características que habrían hecho del Utahraptor un dinosaurio en verdad temido fueron su velocidad, su bravura, pero además su inteligencia. Bien sabido es que casi todos los dinosaurios fueron criaturas realmente torpes para pensar, y que les costaba mucho reaccionar ante situaciones al límite, sin embargo este animal tenía un cerebro ostensiblemente más grande que la gran mayoría de los reptiles prehistóricos, lo cual se suma al que enfocaba todo su instinto voraz solamente en un fin: dar presa a otros dinosaurios. Aparte de esto, sus otras grandes armas eran sus dientes, afilados como cuchillos, y también las largas uñas de sus patas traseras y delanteras, con las que se cree que desgarraba la carne de su oponente al caer sobre él.

Galería de imágenes: Utahraptor