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martes, 23 de junio de 2020

Diplurus: El celacanto gigante del período Triásico

Esta criatura marina era de un tamaño considerable.
Diplurus: un pez primitivo.

Los celacantos o celacantimorfos son peces de aletas lobuladas, de los cuales se conoce muy poco. La gran mayoría de ellos existieron durante la prehistoria, y en la actualidad sólo se sabe de dos especies sobrevivientes: una que habita en los mares de Sudáfrica y la otra en Indonesia. De hecho, hasta 1938 se les creía totalmente extintos.

Estos peces bien podrían ser calificados como fósiles vivientes, ya que desde la época de los dinosaurios prácticamente no han evolucionado. Estas criaturas aparecieron en el Devónico y proliferaron durante el Carbonífero, y se les considera los seres marinos que dieron origen a los vertebrados terrestres.

Por lo general los celecantos son peces de gran tamaño. Uno de los más grandes de los que se tiene conocimiento fue el Diplurus, el cual existió durante el período Triásico. Medía unos cinco metros de largo y tenía un cuerpo bastante voluminoso. Hasta el momento se han descubierto tres especies pertenecientes a dicho género primitivo: Diplurus longicaudatus, Diplurus newarki y Diplurus uddeni.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Dakosaurus: El terrible predador de los mares prehistóricos

Este animal existió durante el Jurásico superior y el Cretácico inferior. Perteneció a la extinta familia Metriorhynchidae.
Un eficiente cazador marino.

Si bien el nombre Dakosaurus significa "Gran lagarto mordedor", en estricto rigor este animal primitivo nunca fue un lagarto o un reptil, sino que perteneció a la familia Metriorhynchidae, un grupo de arcosaurios cocodrilomorfos talatosuquios, a los cuales se les considera como los "cocodrilos marinos" de la Prehistoria.

Esta criatura carnívora de 5 metros de largo existió hace unos 157 hasta 137 millones de años, subsistiendo durante el Jurásico Superior y el Cretácico Inferior. Los restos de esta bestia primitiva de casi una tonelada de peso han sido desenterrados principalmente en Europa (Alemania, Inglaterra, Francia, Suiza, Polonia y Rusia), pero también se han constatado importantes hallazgos en lugares tan remotos como México e incluso Argentina.

Hasta ahora se registran tres especies diferentes que pertenecieron al género DakosaurusDakosaurus maximus, Dakosaurus nicaeensis Dakosaurus andiniensis. Todas estas especies eran de un tamaño más o menos similar, y es posible que hayan compartido entre ellas la cualidad de haber sido excelentes cazadores marinos, cualidad dada principalmente por su forma aerodinámica y la potencia de sus fauces.

Galería de imágenes: Dakosaurus










domingo, 2 de febrero de 2020

Una serie de estudios revela algunas de las asombrosas características de los pulpos

El pulpo es mucho más que un simple molusco. Y esto no es solo por su particular aspecto, sino que también por una serie de inéditas cualidades que hasta hace muy poco eran desconocidas para la ciencia.

La ciencia ha revelado una serie de características que posee esta asombrosa especie de invertebrados, que lo hacen ser una criatura muy particular e interesante para conocer a fondo.
El pulpo: Un animal único.

1) En el 2009, la revista “Current Biology” evidenció que algunas especies de pulpo son capaces de usar herramientas, igual que los humanos. Esto fue a partir del inédito avistamiento de cómo el Amphioctopus marginatus cogía cáscaras de cocos para usarlas como verdaderos escudos cuando se le presentaba un peligro inminente.

2) Antes se creían que los pulpos eran “octidiestros”, es decir, que usaban sus ocho tentáculos con la misma facilidad. Pero no es así. Hoy en día se sabe que los pulpos son “bípedos”, o sea, usan dos de sus tentáculos para desplazarse por el lecho marino, como si fueran verdaderas patas… y los otros seis le sirven para explorar e investigar el entorno que los rodea. Cuando deben huir a gran velocidad, son siempre los dos mismos tentáculos que usan como “patas” los que usan para impulsarse a gran velocidad.

3) Siempre se les consideró como seres solitarios, que sólo buscaban una pareja para tener relaciones sexuales y después perdían todo vínculo con ella. Pero ahora, la U. de California ha determinado que el pulpo tiene un comportamiento que incluso podría ser considerado “casi romántico”, pues no se aparean con la primera hembra que se les cruza en el camino, sino que eligen a una en particular, a la cual siguen y cortejan por varios días previo al acto sexual. Es más, el pulpo se transforma en un verdadero galán, ya que para conquistar a “su chica” lo que hace es realizar una serie de movimientos corporales que semejan danzas, además de cambiar ciertas tonalidades de su viscosa piel para llamar la atención de la hembra. Y cuando por fin logra cortejarla, ambos estrechan sus tentáculos con delicadeza, como si hicieran una especie de “pacto” o algo similar.

4) No se puede decir precisamente que un pulpo sea “inteligente”, pero sí que tienen una muy buena memoria y marcada capacidad de aprendizaje. Esto se ha podido evidenciar al ver el comportamiento de estos animales, que son capaces de distinguir variadas figuras geométricas, abrir botellas con tapa rosca y también cruzar por intrincados laberintos. No por nada, el pulpo posee un cerebro con una inédita complejidad para tratarse de un invertebrado: tiene casi medio millón de neuronas, y una compleja red de lóbulos que se asemeja bastante al cerebro humano.

sábado, 1 de febrero de 2020

Cefalópodos: Los moluscos más impresionantes de la naturaleza

Estos invertebrados marinos agrupan a unas 700 especies de criaturas distintas. 
Tipos de cefalópodos.

Dentro de todos los invertebrados existe una familia que se desde tiempos inmemoriales ha generado una gran inspiración para las novelistas y literatos: los cefalópodos, sin dudas los moluscos más marinos más asombrosos de nuestro planeta.

El nombre de los cefalópodos proviene del término griego Cephalopoda, que significa "pie en la cabeza". En total agrupa a unas 700 especies que pertenecen a alguna de estas familias: pulpos, calamares, sepias y nautilos.

Los cefalópodos evolucionaron del resto de los moluscos hace unos 500 millones de años, durante el período Cámbrico. Es decir, se trata de criaturas muy antiguas, que están en la naturaleza desde mucho antes que aparecieran los dinosaurios.

Alguna vez los cefalópodos estuvieron en la parte más alta de la cadena trófica marina, algo que dista mucho con su realidad actual. De los que perduran hasta hoy -principalmente los pulpos y calamares- puede asegurarse que son descendientes directos de los coleoideos y nautiloides primitivos.

jueves, 16 de enero de 2020

La increíble evolución de las ballenas

Aunque parezca muy difícil de creerlo, los ancestros de los cetáceos se encuentran en tierra firme. 

Muchos animales terrestres actuales han evolucionado a partir de criaturas marinas o anfibias, pero en el caso de las ballenas ocurrió justamente lo contrario: los antepasados de los enormes cetáceos que hoy en día navegan en los mares fueron cuadrúpedos que caminaban en praderas y bosques, los que a través de millones de años lograron adaptarse a la vida acuática.
Evolución.

Que las ballenas sean mamíferos que necesitan respirar cuando emergen a la superficie y que los huesos de sus aletas pectorales sean similares a los de las patas delanteras de algunos animales terrestres no es coincidencia. Incluso el movimiento vertical que la columna de los cetáceos va haciendo al nadar es muy distinto al que se produce en los peces. Todo esto demuestra el origen distinto de estas criaturas frente al que poseen otros seres marinos.

El eslabón perdido a partir del cual evolucionaron todos los antepasados de las ballenas fue un ser prehistórico llamado Indohyus, que fue un mamífero terrestre y cuadrúpedo que asimilaba la mezcla entre un siervo y una musaraña, el cual existió hace unos 48 millones de años a mediados del Eoceno. Más posterior, pero también perteneciente al Eoceno, fue el Pakicetus, especie de perro con cola muy larga y gruesa y provisto de pezuñas.

 El primer cetáceo primitivo que fue tanto terrestre como acuático fue el voraz Ambulocetus, un cazador anfibio y peludo de unos tres metros de largo que se cree que era tan mortífero como un cocodrilo. Esta bestia atacaba a sus presas tanto en tierra como en agua, y se cree que cuando atrapaba a un animal terrestre, procedía a sumergirlo para finalmente ahogarlo mientras lo desgarraba aún moribundo.

Según se ha logrado determinar, el primer cetáceo que fue mucho más acuático que terrestre fue el Rodhocetus, que también perteneció al Eoceno medio. Tenía claras adaptaciones específicas para la vida marina, aunque también para salir ocasionalmente a tierra firme. Medía hasta 5 metros de largo y su cuerpo era parecido al de una morsa o un león marino.

Las primera ballena propiamente tales fue a la vez las más feroz que alguna vez haya existido: el Basilosaurus, que fue una criatura monstruosa de más de 18 metros de largo y que se cree que ha sido uno de los predadores marinos más brutales de toda la prehistoria. Existió hace unos 38 millones de años. Contemporáneo al Basilosaurus, pero mucho más pequeño (unos 5 metros de largo) fue el Dorudon, una estrambótica ballena alargada y carnívora.

miércoles, 15 de enero de 2020

La increíble evolución de las ballenas

Aunque parezca muy difícil de creerlo, los ancestros de los cetáceos se encuentran en tierra firme. 

Muchos animales terrestres actuales han evolucionado a partir de criaturas marinas o anfibias, pero en el caso de las ballenas ocurrió justamente lo contrario: los antepasados de los enormes cetáceos que hoy en día navegan en los mares fueron cuadrúpedos que caminaban en praderas y bosques, los que a través de millones de años lograron adaptarse a la vida acuática.

Cetáceos primitivos.

Que las ballenas sean mamíferos que necesitan respirar cuando emergen a la superficie y que los huesos de sus aletas pectorales sean similares a los de las patas delanteras de algunos animales terrestres no es coincidencia. Incluso el movimiento vertical que la columna de los cetáceos va haciendo al nadar es muy distinto al que se produce en los peces. Todo esto demuestra el origen distinto de estas criaturas frente al que poseen otros seres marinos.

El eslabón perdido a partir del cual evolucionaron todos los antepasados de las ballenas fue un ser prehistórico llamado Indohyus, que fue un mamífero terrestre y cuadrúpedo que asimilaba la mezcla entre un siervo y una musaraña, el cual existió hace unos 48 millones de años a mediados del Eoceno. Más posterior, pero también perteneciente al Eoceno, fue el Pakicetus, especie de perro con cola muy larga y gruesa y provisto de pezuñas.

 El primer cetáceo primitivo que fue tanto terrestre como acuático fue el voraz Ambulocetus, un cazador anfibio y peludo de unos tres metros de largo que se cree que era tan mortífero como un cocodrilo. Esta bestia atacaba a sus presas tanto en tierra como en agua, y se cree que cuando atrapaba a un animal terrestre, procedía a sumergirlo para finalmente ahogarlo mientras lo desgarraba aún moribundo.

Según se ha logrado determinar, el primer cetáceo que fue mucho más acuático que terrestre fue el Rodhocetus, que también perteneció al Eoceno medio. Tenía claras adaptaciones específicas para la vida marina, aunque también para salir ocasionalmente a tierra firme. Medía hasta 5 metros de largo y su cuerpo era parecido al de una morsa o un león marino.

Las primera ballena propiamente tales fue a la vez las más feroz que alguna vez haya existido: el Basilosaurus, que fue una criatura monstruosa de más de 18 metros de largo y que se cree que ha sido uno de los predadores marinos más brutales de toda la prehistoria. Existió hace unos 38 millones de años. Contemporáneo al Basilosaurus, pero mucho más pequeño (unos 5 metros de largo) fue el Dorudon, una estrambótica ballena alargada y carnívora.