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lunes, 25 de enero de 2021

Gliptodonte: El armadillo gigante de la Prehistoria

 Este animal acorazado fue parte importante de la fauna sudamericana durante el Pleistoceno.

El Pleistoceno es una de las escalas temporales más recientes del Período Cuaternario. Comenzó hace 2.5 millones de años y finalizó hace apenas diez mil años atrás. Coincidió básicamente con la aparición y desarrollo de los primeros hombres de las cavernas. 

La fauna durante el Pleistoceno era bastante rica y variada, caracterizada principalmente por mamíferos de gran tamaño y abundante pelaje, debido a las frías y gélidas temperaturas que azolaban al mundo en aquel momento. Dentro de lo que fue Sudamérica, uno de los animales más comunes durante esa época fue el Gliptodonte o Glyptodon, una especie de armadillo gigante cuyo nombre significa "diente con surco".

El Gliptodonte fue un mamífero muy voluminoso, el cual se encontraba protegido por una resistente caparazón redonda, la cual le servía para contrarrestar en parte el ataque de diversos predadores, aunque no por mucho tiempo, pues algunos como el Smilodon (o "tigre dientes de sable") eran tan voraces que ni siquiera la armadura del Glyptodon era capaz de detenerlos. 

Si bien el Gliptodonte era muy parecido a los armadillos actuales, y estaba emparentados en forma lejana con ellos, en estricto rigor perteneció a una familia muy distinta: Glyptodontinae, la cual compartía con un animales bastante parecidos a él. Los dos representantes más emblemáticos de dicha familia de herbívoros gigantescos fueron el Glyptodon y el Doedicurus (el cual era muy parecido, pero poseía una cola terminada en una bola con puntas). 

Un Gliptodonte adulto medía 3.5 metros de largo y poco más de 1.5 metros de alto. Hasta el momento se sabe de la existencia pasada de cinco especies diferentes que pertenecieron a dicho género.

Galería de imágenes: Gliptodonte o Glyptodon

 










viernes, 15 de enero de 2021

Mesohippus: El diminuto caballo primitivo que habitó Norteamérica

 Este mamífero prehistórico existió durante el Oligoceno. Su tamaño en un individuo adulto fluctuaba entre los sesenta y ochenta centímetros. 

El caballo es uno de los mamíferos más representativos del mundo actual. Pero los equinos no siempre fueron como los vemos ahora. Curiosamente -y a diferencia de muchos otros animales actuales- sus antepasados prehistóricos fueron seres bastante más pequeños y menudos que los ejemplares modernos. 

El primer representante conocido de la familia Equidae (equinos) fue el Hyracotherium, una especie de mini caballo del porte de un perro pequeño, el cual vivió en lo que actualmente es Gran Bretaña. Levemente más desarrollado que este animal, y bastante más conocido, fue el Mesohippus, un mamífero perisodáctilo que vivió en Norteamérica hace 40 millones de años.

Con un tamaño que fluctuaba entre los 60 y 80 centímetros de largo, el Mesohippus fue una de las criaturas más comunes de las praderas norteamericanas durante el Oligoceno. Este animal fue herbívoro, y se caracterizó por tener una dieta basada principalmente en las hojas y ramas de los arbustos. Al igual que el Hyracotherium, también fue parte de la familia Equidae. 

Hasta ahora se ha descrito la existencia de más de una docena de especies distintas (pero parecidas entre sí) que pertenecieron al género Mesohippus. Este animal fue descubierto y clasificado en 1875 por el célebre paleontólogo estadounidense Othniel Marsh, quien fue considerado una de las mayores eminencias en su área durante el prolífico siglo XIX.

Galería de imágenes: Mesohippus

 








martes, 29 de diciembre de 2020

Mammuthus imperator: El imponente Mamut Imperial

 Este paquidermo primitivo era un verdadero coloso. Habitualmente se le confunde con el Mamut columbi, creyendo que ambos son la misma especie, pero en realidad se diferencian en los colmillos

Dentro de la familia de los mamuts existieron algunos ejemplares realmente enormes. Uno de esos gigantes era el Mammuthus imperator (o "Mamut imperial"), el cual superaba los cinco metros de altura. Este trompudo pero tranquilo animal acostumbraba pastar por los prados de Norteamérica, desde mediados del Plioceno hasta fines del Pleistoceno. Es decir, apareció hace unos tres millones de años y desapareció recién hace 11 o 10 mil años, producto de efectos climatológicos pero principalmente por la cacería despiadada de parte del humano.

Ojalá aún existieran...

Este colosal representante de la familia de los proboscídeos es frecuentemente confundido con otro titán: el Mamut columbi, el cual también vivió en Norteamérica en la misma época. Ambos eran similares en comportamiento, fuerza y tamaño, por lo que no pocos suelen creer que eran la misma especie. Sin embargo se ha logrado comprobar que si bien el Mammuthus imperator y el Mammuthus columbi eran parientes muy cercanos, la diferencia entre ellos estaba en la forma de sus colmillos: el primero los tenía extremadamente curvados, formando casi una circunferencia cada uno ellos, los que por poco se topaban en la línea axial; mientras que el segundo animal también tenía los colmillos curvados pero bastante más paralelos uno del otro, y al ser vistos de lado su forma era similar a una "U".

De todas formas, hasta el día de hoy aparecen otros investigadores que aseguran que efectivamente el Mammuthus imperator y el Mammuthus columbi eran la misma especie, ya que la diferente morfología de los colmillos no basta para calificarlos como animales distintos. El tema sigue en discusión, y existen defensores de ambas teorías.

Resulta lamentable pensar que estos maravillosos animales se haya extinguido, y en gran parte gracias a la depredación humana. Ojalá se pudiera retroceder en el tiempo para enmendar ese error, y así poder disfrutar de la majestuosa presencia entre nosotros del grandioso Mamut Imperial, uno de los mamíferos más impactantes que ha existido.

Galería de imágenes: Mamut imperial





lunes, 2 de noviembre de 2020

Metailurus: El feroz felino salvaje del Mioceno y Pleistoceno

 Este mamífero es conocido por los expertos como "El falso dientes de sable", ya que si bien sus colmillos eran bastante grandes e intimidantes, igual eran mucho más pequeños que el de otros cazadores mucho más peligrosos. 

Metailurus: Un intrépido cazador.

Pocos animales prehistóricos fueron tan globales como el intrépido Metailurus, un felino de considerables proporciones que habitó en lo que actualmente son cuatro continentes distintos: Norteamérica, Europa, Asia y África. Este mamífero apareció en el mundo hace unos 9 millones de años, extinguiéndose recién hace 11 mil años. Es decir, su existencia cruzó buena parte del Mioceno y casi todo el Pleistoceno.

El Metailurus fue un género extinto de felinos salvajes, al cual se le denomina "El falso dientes de sable", debido a que tenía un par de prominentes colmillos tan filudos como cuchillos, pero que sin embargo eran de mucho menor tamaño que los que poseía el verdadero tigre dientes de sable: una bestial criatura conocida como Smilodon.

Galería de imágenes: Metailurus

 



domingo, 1 de noviembre de 2020

Homotherium: El intrépido felino dientes de sable que pobló el mundo prehistórico

 En total hasta ahora se conoce de diez especies que pertenecieron a este género extinto, del cual se han hallado restos en América, Asia, Europa y África. 


Durante el Plioceno y Pleistoceno hace unos diez a cinco millones de años, buena parte del mundo conocido estuvo poblado por uno de los mamíferos más abundantes que haya existido durante la Prehistoria: el Homotherium. Este mamífero fue uno de los últimos tigres con dientes de sable en desaparecer de la faz de la Tierra, después del poderoso Smilodon (que existió hasta hace apenas doce mil años).

Este felino dientes de sable (perteneciente a la familia Felidae) habitó una vasta extensión del planeta, la cual comprendía lugares tan distantes como América, Asia, Europa y África. En total se sabe de diez especies distintas, todas las cuales eran bastante parecidas entre sí. Las tres especies más conocidas son el Homotherium serum, el Homotherium latidens y el Homotherium venezuelensis, los cuales vivieron en Estados Unidos, España y Venezuela, respectivamente. 

El tamaño de este animal carnívoro era como el de un león. Sin embargo, lo más llamativo de su anatomía era lo estilizado de su cuerpo, el cual era mucho menos robusto que el de otros felinos dientes de sable de su época. Eso hace pensar que fue un gran cazador, muy astuto, pero no era tan poderoso en el combate cuerpo a cuerpo como lo habría sido -por ejemplo- el Smilodon. 

Sus característicos colmillos eran afilados, pero no eran tan desarrollados como en otros géneros de macairodontes o macairodontinos (subfamilia de los tigres primitivos) Es casi seguro que este animal vivía en pequeñas comunidades y cazaba en manadas, cooperando en equipo para capturar a grandes herbívoros, a los que se los comían también en grupos organizados. 

Galería de imágenes: Homotherium

 











domingo, 25 de octubre de 2020

Nuralagus rex: El conejo más grande de todos los tiempos

Esta criatura primitiva podía llegar a pesar hasta 23 kilos, siendo incluso más descomunal que el enorme conejo de Flandes actual.


En la actualidad existe una raza de conejos que en verdad son gigantescos: el conejo de Flandes, el cual es una raza dentro de la especie conejo (Oryctolagus cuniculus). Un conejo de Flandes normal suele superar los diez kilos de peso fácilmenete, sin embargo han existido casos asombrosos como lo fue "Darius", un animal de este tipo que cual medía 134 centímetros de largo y pesaba 22 kilos.

Si bien el tamaño de Darius es sorprendente, es un caso puntual que no es regla general dentro de su especie. La mayoría de los conejos del mundo son muchísimo más pequeños que eso. Sin embargo, hace millones de años existió durante el Plioceno una especie donde todos los ejemplares eran del porte de Darius: el Nuralagus rex. 

El Nuralagus rex fue un conejo colosal que vivió durante la prehistoria en la isla de Menorca (España) hace poco más de tres millones de años. Un ejemplar adulto de esta especie podía llegar a pesar fácilmente unos 23 kilos. 

Sin embargo, la forma del Nuralagus no era muy parecida a la de los conejos contemporáneos que estamos acostumbrados a ver hoy en día. Este mamífero tenía un cráneo proporcionalmente mucho más chico, además sus orejas no eran tan grandes, y la forma de éstas era bastante más redondeada. Sus patas también eran más cortas, aunque también eran muy potentes y fibrosas.

Galería de imágenes: Nuralagus rex