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martes, 10 de noviembre de 2020

Mononykus: El atlético dinosaurio velocista que vivió en Mongolia

 Este animal primitivo existió hace un período de entre 80 y 71 millones de años. Sus restos fueron desenterrados en el Desierto de Gobi.


Hace unos 80 a 71 millones de años existió en lo que actualmente es Mongolia un dinosaurio que estaba especialmente adaptado para la velocidad: el Mononykus, cuyo nombre en griego significa "garra única". Este animal bípedo corredor fue un terópodo alvarezsáurido. Compartió hábitat con otras bestias tales como el Velociraptor y el Protoceratops.

El Mononykus vivió hacia finales del período Cretácico (Era Mesozoica) y sus restos fueron desenterrados en el inhóspito Desierto de Gobi, uno de los lugares más áridos del planeta. Claro que durante la época en que él vivió, ese sitio no era desértico, sino que era frondoso y abundante en vegetación. 

Con apenas un metro de largo desde el hocico hasta la punta de la cola, esta criatura fue uno de los terópodos más pequeños de los que se tenga conocimiento. Comparado con otros terópodos de proporciones descomunales como el tiranosaurio o el giganotosaurus, el Mononykus parecía casi como un juguete de niños. 

La anatomía de este animal prehistórico era muy ligera, conformada por huesos livianos y escasos elementos defensivos. El Mononykus estaba hecho para la carrera, tanto para cazar como para evitar ser cazado. Se cree que la mayor parte de su dieta estaba integrada por diversos insectos y artrópodos. 

La especie tipo de este género de terópodos era el Mononykus olecranus, el cual fue clasificado como tal en el año 1993. Generalmente se le reconstruye como un animal que estaba cubierto de plumas, al igual que casi todos los dinosaurios corredores del Cretácico.

Galería de imágenes: Mononykus

 








sábado, 8 de agosto de 2020

Euchoreutes naso: El animal más orejón del mundo

 El jerbo de Gobi habita en lugares realmente inhóspitos y en condiciones extremas. Pese a su aspecto frágil, esta criatura es un superviviente por naturaleza. 

Pocas criaturas en nuestro planeta tienen un aspecto más atípico y singular que el Euchoreutes naso. También conocido como el jerbo de Gobi, este pequeño mamífero es conocido por poseer las orejas más descomunales de todo el orbe. Ningún otro animal en la Biósfera es tan orejón como este roedor nocturno de la familia de los dipódidos. 

Considerado como el único miembro del género Euchoreutes, el jerbo de orejas gigantes es un animal que es un sobreviviente por naturaleza. Esta diminuta y frágil criatura se ha adaptado para vivir en un lugar tan extremo como lo es el Desierto de Gobi en Mongolia, uno de los puntos más calurosos y áridos del planeta. Además, también habita en el inexpugnable Desierto de Taklamakán (en China), el cual se caracteriza por poseer las segundas dunas más grandes de todo el orbe. 

El cuerpo de este animalito es pequeño y abombado, y mide apenas entre ocho y nueve centímetros de largo. En cambio, su cola es muchísimo más larga, pudiendo llegar hasta los veinte a venticinco centímetros. Lo más característico de su anatomía son sus tremendas orejas, bastante parecidas a las de los conejos. 

Galería de imágenes: Jerbo de orejas gigantes

  






miércoles, 13 de mayo de 2020

Embolotherium: El padre de todos los rinocerontes no era un rinoceronte

Esta extinta criatura vivió hace varios millones de años en lo que actualmente es Mongolia.
El robusto Embolotherium

Los rinocerontes son sin dudas uno de los animales más impresionantes que existen en la naturaleza. Lamentablemente, estas criaturas se encuentran en estado crítico, estando por completo amenazadas por una extinción que parece inminente.

De los rinocerontes actuales, el más representativo es el rinoceronte blanco (que es la única especie que no se encuentra en estado crítico de conservación). Este mamífero llega hasta 1,9 metros de altura en cruz (lo mismo que el ya casi extinto rinoceronte indio). Sin embargo su tamaño no es ni siquiera comparable con las dimensiones de un animal físicamente muy parecido, pero mucho más corpulento: el Embolotherium ("bestia en cuña"). Dicho portento prehistórico medía poco más de 2,5 metros de alto, más o menos lo mismo que otro gigante llamado Megacerops (también conocido como Brontotherium). Si bien su parecido con los rinocerontes era indiscutible, en estricto rigor provenía de una rama evolutiva distinta.

El Embolotherium existió hace unos 40 millones de años en la actual Mongolia durante el Eoceno (específicamente el Eoceno superior). Su principal característica era un cuerno enorme con una forma de basto, el cual era de hueso (a diferencia del que poseen los rinocerontes contemporáneos que es en base a queratina). Se piensa que este cacho óseo era más bien algo ornamental que un elemento de lucha. Esta enorme bestia perteneció a la familia de los brontotéridos, es decir no era un rinoceronte propiamente tal, pese a la evidente similitud física con ellos.

domingo, 2 de febrero de 2020

Andrewsarchus: La bestia terrestre que dominó durante el Eoceno

Este animal es considerado como el mamífero terrestre carnívoro más grande que ha existido, excluyendo de la lista a los osos prehistóricos que tenían una dieta mayormente herbívora. 

Pocos animales que han existido pueden ser considerados más intimidantes que el feroz Andrewsarchus mongoliensis. Con una altura de 1,9 metros en cruz (desde el piso a los hombros), un largo de 3,82 metros, y un peso que superaba la tonelada, esta bestia es considerada como el mamífero carnívoro terrestre más grande que ha existido. Si bien sus dimensiones eran levemente inferiores a los dos mayores osos prehistóricos, la diferencia es que el Andrewsarchus era un animal que se alimentaba en un ciento por ciento de carne.

Un cuadrúpedo terrible
Si bien el extinto Andrewsarchus mongoliensis era una criatura realmente brutal, que se destacaba por su corpulencia y dimensiones titánicas, también se cree que este cuadrúpedo debe haber sido bastante ágil pese a superar la tonelada de peso. Es decir, para cualquier animal existente durante el Eoceno toparse con este verdadero monstruo era encontrarse cara a cara con su peor pesadilla... y de seguro tal vez su última pesadilla.

Este peludo e intimidante animal existió hace unos 45 a 36 millones de años en lo que actualmente es Mongolia, y lleva su nombre en honor al destacado explorador y paleontólogo estadounidense Roy Chapman Andrews, que lideró la expedición que encontró sus restos en el año 1923.

Gobivenator: El dinosaurio corredor de Mongolia

Este pequeño terópodo habitó en lo que actualmente es el desierto de Gobi, durante el Cretácico superior.
El increíble cazador de Gobi.

Mongolia es uno de los países actuales donde más indicios se han hallado de la existencia de dinosaurios. Una de las tantas osamentas ahí encontradas pertenece a un animal muy particular, el cual fue el único representante de su familia: el Gobiventor mongoliensis.

El Gobivenator fue un terópodo trodóntico (lagartos bípedos, pequeños y corredores) que existió hace unos 72 millones de años en el actual desierto de Gobi, es decir en el Cretácico Superior. Su nombre significa "El cazador de Gobi", debido a sus hábitos carnívoros.

Como buen terópodo, este reptil era un animal de patas fornidas y una cola prominente, el cual caminaba agachado y podía correr a gran velocidad. Medía 1,60 metros de largo, por lo cual si bien era un predador, buena parte de su vida la pasaba escondiéndose de otros dinosaurios más grandes que él.

sábado, 1 de febrero de 2020

Embolotherium: El padre de todos los rinocerontes

Esta extinta criatura vivió hace varios millones de años en lo que actualmente es Mongolia.
El robusto Embolotherium

Los rinocerontes son sin dudas uno de los animales más impresionantes que existen en la naturaleza. Lamentablemente, estas criaturas se encuentran en estado crítico, estando por completo amenazadas por una extinción que parece inminente.

De los rinocerontes actuales, el más representativo es el rinoceronte blanco (que es la única especie que no se encuentra en estado crítico de conservación). Este mamífero llega hasta 1,9 metros de altura en cruz (lo mismo que el ya casi extinto rinoceronte indio). Sin embargo su tamaño no es ni siquiera comparable con el brontotérido más grande que ha existido: el Embolotherium ("bestia en cuña"). Dicho animal prehistórico medía poco más de 2,5 metros de alto, más o menos lo mismo que otro gigante llamado Megacerops (también conocido como Brontotherium).

El Embolotherium existió hace unos 40 millones de años en la actual Mongolia durante el Eoceno (específicamente el Eoceno superior). Su principal característica era un cuerno enorme con una forma de basto, el cual era de hueso (a diferencia del que poseen los rinocerontes contemporáneos que es en base a queratina). Se piensa que este cacho óseo era más bien algo ornamental que un elemento de lucha. Esta enorme bestia perteneció a la familia de los brontotéridos, es decir no era un rinoceronte propiamente tal, pese a ser bastante parecido a ellos.

miércoles, 29 de enero de 2020

Gallimimus: La formidable y veloz "gallina prehistórica"

Este dinosaurio corredor fue una de las criaturas más emblemáticas del período Cretácico.

Gallimimus arrancando de un cazador.
Dotado de una constitución bastante ligera y un par de largas pero potentes patas traseras, el Gallimimus ("similar a una gallina") fue uno de los dinosaurios más rápidos de toda la prehistoria. Si bien se le asocia con estas pequeñas y desparramadas aves de la actualidad, en rigor este reptil bípedo fue muchísimo más grande y bien podría ser asimilado a una gallina gigante que a una común y corriente: medía seis metros de largo y llegaba a pesar más de 440 kilos.

El atlético Gallimimus existió hace unos 70 millones en la actual Mongolia, siendo uno de los reptiles más emblemáticos del Cretácido tardío. De dieta totalmente herbívora, este saurio corredor estaba muy adaptado para picar a gran velocidad cuando se veía amenazado por un predador carnicero. Ya en carrera, su larga cola parecía estar diseñada para ayudarle a mantener el equilibrio al dar curvas y no caerse en el intento.

Andrewsarchus: La bestia terrestre que dominó durante el Eoceno

Este animal es considerado como el mamífero terrestre carnívoro más grande que ha existido, excluyendo de la lista a los osos prehistóricos que tenían una dieta mayormente herbívora. 

Pocos animales que han existido pueden ser considerados tan intimidantes como el feroz Andrewsarchus mongoliensis. Con una altura de 1,9 metros en cruz (desde el piso a los hombros), un largo de 3,82 metros, y un peso que superaba la tonelada, esta bestia figura como el mamífero carnívoro terrestre más grande que ha existido. Si bien sus dimensiones eran levemente inferiores a los dos mayores osos prehistóricos, la diferencia es que el Andrewsarchus era un animal que se alimentaba en un ciento por ciento de carne.


Un cuadrúpedo terrible
Si bien el extinto Andrewsarchus mongoliensis era una criatura realmente brutal, que se destacaba por su corpulencia y dimensiones titánicas, también se cree que este cuadrúpedo debe haber sido bastante ágil pese a superar la tonelada de peso. Es decir, para cualquier animal existente durante el Eoceno toparse con este verdadero monstruo era encontrarse cara a cara con su peor pesadilla... y de seguro tal vez su última pesadilla.

Este peludo e intimidante animal existió hace unos 45 a 36 millones de años en lo que actualmente es Mongolia, y lleva su nombre en honor al destacado explorador y paleontólogo estadounidense Roy Chapman Andrews, que lideró la expedición que encontró sus restos en el año 1923.

lunes, 27 de enero de 2020

Anisodon: El gigante apacible del Período Cenozoico

Este enorme mamífero herbívoro habitó diversos puntos del globo terráqueo por varios millones de años. 
El inmenso Anisodon.

Con 3,4 metros de altura y casi 200 kilos de peso, el Anisodon era una criatura imponente que con su sola estampa imponía respeto. Sin embargo este coloso peludo prehistórico distaba mucho de haber sido una bestia furibunda como podría haberse creído. En realidad era un gigante apacible, de movimientos lentos y pausados, que prefería esconderse ante el peligro en vez de usar la fuerza bruta.

Este animal fue uno de los miembros de la familia de los calicoterios, y podría considerarse como el pariente más cercano al enorme Chalicotherium. Ambas especies pertenecían a la familia Chalicotheriidae y se semejaban mucho físicamente, sobre todo en el aspecto caballuno de su cabeza, y en la forma del cuerpo: bastante corpulento y provisto de inmensas extremidades anteriores y cortas pero gruesas patas traseras.

El Anisodon habitó en una extensa zona geográfica, la cual iba desde lo que actualmente es Mongolia hasta España. Los restos de este herbívoro han sido encontrados principalmente en Mongolia, China y Francia. Existió por durante varios millones de años, en un período que comprendió gran parte del Plioceno, todo el Mioceno y los comienzos del Oligoceno.

sábado, 25 de enero de 2020

Tarbosaurus: El "primo" del Tiranosaurio

El llamado "rey de los dinosaurios" tuvo un pariente muy parecido, aunque de un tamaño ligeramente menor: el Tarbosaurio. Ambas especies habrían estado estrechamente vinculadas, pero vivieron en lugares distintos

Hace unos 70 millones de años (fines del Cretácico) existió en lo que actualmente es Mongolia un feroz predador, el cual fue el dinosaurio más temible de su hábitat natural. Este animal era el Tarbosaurus bataar, un terópodo típico, perteneciente a la familia de los tiranosáuridos, el cual se caracterizaba por su enorme cabeza, potentes mandíbulas, patas fibrosas y extremidades superiores desproporcionadamente minúsculas en relación al resto de su cuerpo. Es decir, su aspecto era demasiado parecido al del Tiranosaurio rex, claro que un poco más chico.

El feroz Tarbosaurus bataar

Pese a no ser tan robusto como el Tiranosario, la anatomía del Tarbosaurio igual impresionaba e inspiraba respeto: medía 12 metros desde la cabeza a la cola, su cráneo tenía un largo de un metro y medio, y además estaba provisto de entre 60 y 64 dientes, lo cual lo transformaban en un predador temible. Otra de sus características físicas es que pese a tener unas patas traseras bastante desarrolladas en cuanto a musculatura, sus bracitos eran realmente cortos, llegando a ser tal vez los más atrofiados que tuvo algún terópodo.

Según no pocos investigadores, el Tiranosaurio y el Tarbosaurio provienen de un tronco común, claro que la evolución se encargó que el primero creciera en lo que hoy en día es Norteamérica, y el segundo en la actual Mongolia. Vale la pena mencionar que otros integrantes de la linajuda y voraz familia de los tiranosáuridos fueron el Daspletosaurio, el Alioramus y el diminuto Nanotyrannus.

viernes, 24 de enero de 2020

Este animalito tiene las orejas más grandes del mundo


Un roedor muy orejón.
El jerbo de orejas largas es una extraña criatura que habita en las zonas desérticas de China y Mongolia. Además de esto, se destaca por su larga cola, que triplica la longitud de su cuerpo.


Pocos animales tienen un nombre tan bien puesto como el jerbo de orejas largas (Euchoreutes naso), un pequeño roedor nocturno que habita en las zonas desérticas de China y Mongolia, principalmente en los desiertos de Gobi y Taklamakán. Esta diminuta criatura, cuyo cuerpo ovalado no supera los 7 a 9 centímetros de longitud, al ser vista de lejos en verdad parece un par de orejas con patas, ya que sus prominentes oídos (muy similares a los de un conejo) suelen superar con creces su propio tamaño.

Sin embargo, este mamífero no sólo se destaca por sus orejotas, sino que también posee varias otras curiosidades más. Se trata de un animal que está en peligro de extinción, y además en cuanto a su genoma no se relaciona con ningún otro ser existente en el planeta, ya que el Euchoreutes naso es el único miembro existente del género Euchoreutes y de la subfamilia Euchoreutinae. O sea, si llegara a desaparecer, se acabaría con él todo un género dentro de la familia de los dipódidos.

Otra de las particularidades que este roedor posee está en la curiosa morfología de su interminable cola, la cual mide hasta 25 centímetros de largo, es decir casi tres veces la longitud de su abombada anatomía. Sin dudas, este es un bicho bastante peculiar, con su cuerpo casi redondo, sus orejas gigantes y una cola prominente pero muy delgada, la cual al mirarla a la distancia se le ve desproporcionada.

miércoles, 15 de enero de 2020

Velociraptor: El emblemático velocista del Cretácico

Este terópodo fue uno de los animales más representativos de toda la Era de los Dinosaurios. Habitó el centro de Asia hace unos 75 a 71 millones de años. 

Tal vez son pocos los dinosaurios que están tan arraigados en la cultura popular como lo es el Velociraptor, el emblemático corredor del Cretácico se transformó en un hito gracias a su aparición en la película noventera "Jurassic Park".
El plumífero Velociraptor.

El Velociraptor ("ladrón veloz") fue un género de terópodos dromeosáuridos, que existió en Asia hace unos 75 a 71 millones de años. Dicho género estaba compuesto por dos especies distintas: Velociraptor mongoliensis (descubierto en Mongolia) y el Velociraptor osmolskae (hallado en China).

Como todo terópodo, el Velociraptor fue un cazador bípedo, con unas patas traseras muy potentes y sus brazos delanteros desproporcionadamente pequeños en relación a su cuerpo. Su cola era bastante rígida, para darle más estabilidad al correr, ya que este dinosaurio era un experto velocista, que perseguía en grupo a sus presas.

Si bien en la literatura y en el cine se le muestran como un dinosaurio grande e intimidante, en realidad era mucho más pequeño de lo que la gente suele creer: medía apenas medio metro de alto y 1,8 metros de largo desde la cabeza a la cola. Es decir, era harto más chico que otros dromeosáuridos, como el Deinonychus y el Achillobator.

 Debido a su tamaño, también no es descarriada la hipótesis de que más que un gran cazador, este dinosaurio haya sido un avezado carroñero. Además otra características es que actualmente se da casi por seguro que este animal tenía un cuerpo cubierto de plumas, por lo que más bien parecía un ave plumífera con cara de reptil que un lagarto bípedo.